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martes, 29 de junio de 2010

¿Cómo llego al IMSS? Parte 4

Dada mi incapacidad respiratoria, me pasaron a urgencias y me colocaron una mascarilla con oxígeno -continúa diciéndome-, unos minutos mas tarde me llevaron a rayos x, cerca del medio día me indicaron que me tenía que quedar hospitalizado, mi mujer me ayudó con los trámites de admisión y finalmente me subieron al cuarto piso, donde me colocaron en una silla entre la cama 8 y la 9 en lo que veían que hacer conmigo.

Los minutos de espera se convirtieron en horas, comencé a socializar con los otros pacientes para olvidar que no había desayunado, ni comido, para esto, ya eran como las cinco de la tarde. Una amable enfermera al parecer notó la pequeña irregularidad y trajo alimentos para la cama 8.5, porque aunque oficialmente estaba internado no tenía cama asignada, sólo silla asignada.

Por la noche me pasaron a la cama 18 y los doctores platicaron conmigo, me comentaron que donde parecía que faltaba una parte de pulmón como se observaba en la radiografía era agua en el pulmón derecho y había que extraerla, para lo cual me dieron no sé que medicamentos. Apenas comenzaba la noche cuando se dejó caer un terrible aguacero. --Continuará --

viernes, 25 de junio de 2010

¿Cómo llego al IMSS? Parte 3

Temprano por la mañana, sintiéndome realmente mal -continúa relatándome-, me dirigí a la clínica del seguro, tuve que subir un puente peatonal el aire me faltaba y sentía que las piernas no me respondían, fue necesario detenerme tres o cuatro veces antes de terminar de subir las escaleras del puente.

Al llegar al área de emergencias, me comunican que no me van a poder atender porque había mucha gente realmente grave. Con grandes esfuerzos porque hasta para hablar me faltaba el aire, le pedí que por favor cuando menos me tomaran la presión porque me sentía muy mal. Haciéndome el gran favor una enfermera me tomó la presión, me dijo que estaba un poco alterado y que esperara a que me viese la doctora en turno.

Dos horas mas tarde la doctora me dice que tengo un fuerte resfriado y que me tome dos pastillas de ácido salicil salicílico cada 8 horas, que reposara y que en una semana estaría bien, me dieron una incapacidad por tres días. Al final de los tres días seguí peor y me dieron cita para la siguiente semana, no fué necesario esperar tanto, al día siguiente me tuvieron que traer de emergencia porque no podía respirar. ---Continuará ----

lunes, 21 de junio de 2010

¿Cómo llego al IMSS? Parte 2

Caminé por el ancho pasillo hasta llegar a la zona de elevadores. Una vez allí presione el botón que indicaba hacia arriba y espere a que llegara el elevador. Llegó me metí y presioné el 4, al llegar al cuarto piso se abrieron las puertas, caminé hacia la derecha buscando el área de camas, llegué a otro pasillo caminé hacia la derecha y al final del pasillo del lado izquierdo estaban las camas de los pacientes separadas por una cortina plástica, comencé a caminar lentamente intentando ubicar a mi hermano.

Una enfermera se despedía de un paciente, era mi hermano, lucía cansado. Me contó como fué que llegó allí. Hace como un mes -me dijo-, regresaba a casa cuando un aguacero me agarró bajando del pesero, corrí para cruzar la calle y me quedé esperando debajo del techo donde hacen parada los camiones, donde me seguía mojando pues la lluvía continuaba acompañada de un fuerte viento que hacía que el hecho de estar debajo del techo fuera inútil.

Decidí irme a casa -me siguió contando- caminé las dos cuadras que faltaban bajo la intensa lluvia, me metí a bañar con agua caliente para quitarme el frío, pero al parecer no sirvió de mucho porque para la madrugada ya sufría un fuerte dolor de espalda y por la mañana ya estaba completamente afónico.---Continuará----

martes, 15 de junio de 2010

¿Cómo llego al IMSS? Parte 1


Una mañana de septiembre del 2009, recibí una llamada telefónica en la que me informaban que mi hermano estaba en la clínica del Seguro Social No.58, a causa de un problema respiratorio. Planeaba ir a visitarlo esa misma tarde pero un aguacero de dimensiones poco usuales me hizo desistir de mi idea y decidí dejarlo para el día siguiente. Resultó que el aguacero había provocado una muy grave inundación en Valle Dorado, donde por cierto un pariente político perdió la mayoría de sus pertenecias al encontrar esa noche su casa inundada con mas de un metro de agua y fauna nociva ahogada flotando entre sus muebles.

Fuí a ver a mi herma
no hasta el siguiente fín de semana, me encuentro con que el policía ubicado entre la sala de espera y acceso a las escaleras y a los elevadores, no permite la entrada sin el correspondiente pase para visitas y después de esperar aproximadamente una hora a que alguien con pase fuese a subir al piso donde se encontraba mi hermano para que hiciera favor de avisar que un familiar estaba esperando subir para que me mandaran el pase.


Aunque a algunos les parezaca absurdo, en la clínica parece muy normal no contar con una extensión telefónica en el área de enfermería de cada piso para agilizar las visitas u otro tipo de eventualidades. Ese alguien que pasó y nos dijo: "si, yo les aviso", al parecer se le olvidó pasar el recado pues después de un rato que regresó a la planta baja, su gesto denotaba la típica mueca de que algo se le habia olvidado, el "comprensivo" vigilante al darse cuenta, me dice: "pásele, pero rápido".....continuará

jueves, 18 de junio de 2009

¿Cómo llego a saber algo de los virus? parte 3

Les invito a conocer la siguiente reflexión de Gabriel Molinar, también acerca de la contingencia epidemiológica.

El pasado jueves 23 de abril, yo estaba allí, en la Ciudad de México. La noticia comenzó a propagarse y junto con ella la alarma generalizada. Hacia el fin del día reunirse en lugares públicos pasó de ser una oportunidad de conectarnos con el mundo y socializar, a ser una amenaza. Los días han pasado, y más allá de alejarnos de esta experiencia de gran incertidumbre, nos seguimos moviendo hacia el extremo del pánico, la epidemia, el aislamiento, la crisis y un conjunto diverso de derivados de un solo origen: el miedo.

Hoy debemos juntarnos para mover todo esto en otra dirección, y quiero decirte que no es luchando contra el virus que vamos a trascender esta experiencia, es amando la vida, conectándonos con ella, regresando al origen, volviendo a La Fuente y recordando a Dios, que encontraremos la verdad. Es recordando que somos uno con la vida y uno con Él, y que la única verdad que existe es LA SALUD, la más plena y maravillosa vitalidad que recibimos el día que se inicio LA VIDA. Yo estaba allí, y me di cuenta que era uno más de los que piensa, siente y cree que la Ciudad de México es obscura, por su tráfico, su contaminación, la inseguridad, la corrupción, los secuestros, las muertes, la crisis y ahora el virus.

Todos somos responsables de haber proyectado sombras sobre esta maravillosa ciudad, todos somos responsables de haberla convertido en: "La ciudad del Miedo". Y hoy podemos tomar conciencia que no ha sido Dios el que ha creado el virus ni la obscuridad, ha sido el miedo del hombre, tu miedo y el mío, que han alimentado una inconsciencia colectiva llena de sombras, de fantasmas y de amenazas. Nos han dicho a través de los tiempos que "así como piensas en tu corazón, así eres", pero nos negamos a escuchar, preferimos la pesadilla de la inconsciencia y la irresponsabilidad de no reconocer que nos estamos haciendo esto a nosotros mismos.

Pregúntate, ¿dónde está mi verdadero poder?, ¿qué debo recordar aquí?, ¿qué experiencia debo cambiar? ... y especialmente... ¿quién soy, de donde vengo y cuál es mi herencia? ... y cuando lo sientas en tu corazón. ve desde él un México lleno de Luz, sano, próspero y diciéndole SI a la vida.

GABRIEL MOLINAR, UN URUGUAYO QUE AMA A MÉXICO Y SU GENTE.

miércoles, 17 de junio de 2009

¿Cómo llego a saber algo de los virus? parte 2

Nuestro amigo, el médico Arturo Meza nos comparte el siguiente texto a su vez compartido por Carlos Robledo, el cual es un extracto del original escrito por Harumi Puertos, terapeuta de reiki, acerca de lo que se ha vivido en México hace unas semanas con relación al virus de la influenza.

Queridos amigos: Cuando el pasado mes de julio tuvimos la oportunidad de estar en la Ciudad de México, pudimos platicar con el grupo que se formó aquella vez sobre la densidad que percibimos en la ciudad. Sabemos que estamos justamente en tiempos de transformación y en la Ciudad de México había mucho que transformar. Solo que no sabíamos la forma ni el propósito en específico. De manera psicosomática, los resfriados o gripes aparecen cuando una persona ha llegado al límite de sus fuerzas, al límite de cargas que puede sostener, al límite de responsabilidades que puede cumplir. La gripe se presenta cuando todo nuestro sistema requiere poner un freno al ritmo de vida que se lleva, pero no se lo permitimos. Nuestro sistema nos obliga a frenar por medio de la enfermedad.


No es extraño que un virus de esta magnitud caiga justamente ahí, la ciudad donde más estrés, tensión y miedo existe. Donde la mayor parte de las personas han quedado atrapadas en un sistema de vida suicida, donde se dedica la mayor parte a trabajar bajo horarios extremos. La ciudad donde más tiempo se le dedica a los traslados, dos o tres horas para llegar a un lugar, mientras se viaja con el temor de ser asaltados o secuestrados. No es raro que el virus se instale en una ciudad donde no hay forma de purificación pues nuestra conexión con el Universo está cubierta del denso smog y al mismo tiempo, el mismo smog deja atrapadas las energías del miedo y el estrés dentro de la ciudad sin posibilidad de liberarse. La desconexión existente es verdaderamente grande a causa de estos factores.


Todo ha estado encapsulado por tanto tiempo que era inevitable un proceso de liberación. Los habitantes de la Ciudad de México están esclavizados a un sistema del cuál parecen no poder encontrar salida y solo un medio de esta magnitud puede ser capaz de obligar a ver hacia dentro de si mismos. No es raro que las vacunas no funcionen y que los medicamentos no sean suficientes, este tipo de afecciones no se curan con vacunas ni médicos. Exigen una transformación de fondo. No hay vacuna que nos prevenga porque el propósito no es liberarnos de una gripe mayor, el propósito es liberarnos de la esclavitud.


La mejor forma de prevenir que el virus se extienda y se convierta de verdad en pandemia es tomar conciencia de que ya no es posible sostener un ritmo de vida basado en el sacrificio, la esclavitud, el miedo y el estrés. Es urgente idear cambios y alternativas, reestructurar nuestra vida y conectar con nuestro verdadero propósito de vida, el cual no es justamente la obtención del dinero por dinero. Hace falta conectar con nuestra esencia y nuestra naturaleza, que no es precisamente la necesidad de trabajar para obtener artículos y lujos fatuos e innecesarios. La influenza nos obliga a respetar nuestra individualidad y soltar acciones que obedecen a la "influencia" de los demás (familia, sociedad, medios de comunicación, jefes, gobierno, etc.).


¿Qué podemos hacer al respecto? Reflexionar: Si consideras que estás dentro del grupo de personas que viven un ritmo acelerado de vida, en base al sacrificio, la esclavitud, generando grandes dosis de estrés, detente y toma conciencia de ello. La toma de conciencia es la única medicina preventiva viable en estos momentos. Enviar luz: Si no estás dentro del grupo, entonces envía luz a la Ciudad de México y a toda la República Mexicana, ya sea Luz en intención, por medio del pensamiento, [la oración], la meditación o energías como el reiki.


Tomar medidas oportunas: mantente informado y sigue las instrucciones pertinentes para este caso. De ninguna manera debemos descartar vacunas, médicos ni información de los medios. La influenza es solo un proceso de transformación para generar luz donde hay obscuridad, en la medida en que conectemos con nuestras necesidades esenciales, esta crisis se detendrá.


Me gustó mucho este mensaje de Harumi Puertos por su equilibrio: no exhorta a hacer como la avestruz e ignorar lo que sucede, sino que invita a ser cautos, y al mismo tiempo nos invita a hacer una reflexión profunda, que puede resultar en un cambio radical de vida. Creo que el cambio aplica para la Humanidad entera. La Ciudad de México es sólo el ejemplo, o el pretexto, para que cambiemos todos, sin importar donde nos encontremos geográficamente. El mensaje es claro: hay que orientarnos, de forma consciente, hacia la libertad, la luz y la vida, como forma de ser y como estilo de vida. Esto no va a suceder pasivamente, hay que buscarlo de forma activa, con mayor razón, a partir de ahora.