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viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Cómo llego al IMSS? Parte 10

A la semana siguiente no me fué posible visitar a mi hermano. El martes 22 de junio mi madre cumplió 85 años, ese día, 15 minutos antes de las 2 de la tarde recibí una llamada de otro de mis hermanos, después de un breve saludo me comentó que nuestro hermano mayor ya se había ido.

Fué una noticia que me dejó sin habla, pensé en la ironía de la vida para mi madre, que como regalo de cumpleaños recibiría la noticia de que su primogénito había partido antes que ella, a pesar de sufrir diabetes melitus por más de 30 años. El silencio de mi madre fué profundo cuando se enteró. Se apartó de todos seguramente reflexionando en que el timbre del teléfono ya no sonaría como todas las noches alrededor de las 9 para recibir el saludo de su hijo.

Para el IMSS, una víctima más del cáncer, para mí, una víctima más del cáncer en complicidad con la desidia y la incompetencia.

martes, 3 de agosto de 2010

¿Cómo llego al IMSS? Parte 8


A la semana siguiente mi hermano estaba en casa y al parecer lo peor había pasado, lamentablemente no era así, fue citado un mes mas tarde para realizarse otros estudios. Como resultado de estos se detectó que había cáncer. Mi hermano quería regresar a trabajar pero no lo podían dar de alta. Su patrón al saber de su condición autorizó un aumento de sueldo del quinientos por ciento, que no era en realidad mucho considerando que estaba registrado con el salario mínimo. Cómo tratamiento para el cáncer fué citado a sesiones de quimioterapia y un mes mas tarde le comunicaron que estaba respondiendo favorablemente, pero fue lo que podríamos llamar un falso positivo, porque a la semana siguiente le dijeron que iban a procurar darle una mejor "calidad de vida", lo que significaba y no se lo dijeron en ese momento que estaba desahuciado y que se fuera a su casa. La siguiente ocación en que visité a mi hermano en su casa, no lo reconocía, pues ahora la piel estaba pegada a sus huesos y prácticamente no contaba con tejido muscular en los brazos. Salió a recibirme con un constante rictus de dolor en el rostro sin afeitar y al parecer tal era el dolor que él se sentía un poco mejor sin ninguna ropa que le rosara la parte superior del cuerpo. Debido a esto pude observar una muy extraña protuberancia en el costado derecho. La protuberancia se alzaba aproximadamente unos quince centímetros y muy cerca de la punta se encontraba la cicatriz de la herida provocada con el drenado realizado con la sonda pleural. ---Continuará----